COPEL, Coordinadora Presos En Lucha

La COPEL: El detonante de l@s pres@s comunes
Bicleta Noviembre 1977

copel_asambleaEl 21 de Febrero de 1977, a las 8,30 de la tarde,nueve presos ocupan las terrazas del hospital penitenciario de la prisión de Carabanchel, en Madrid. En sus manos llevan varias pancartas reivindicativas de libertad y amnistía y una bandera que, al desplegarla, deja ver un enrejado mapa de España y una leyenda: COPEL (Coordinadora de Presos En Lucha). Este motín breve y sangriento, constituye el acto de presentación pública de la primera organización de presos del Estado español. A partir de entonces, será la que encauzará todas las acciones, reivindicaciones y comunicados de los hombre que componen lo que se hado en llamar “la poblacion reclusa”.
La historia de los presos y por lo tanto, de la COPEL, se apoya en la cronologia de los motines carcelarios como puntos fundamentales. En este sentido, es necesario hacer referencia al de agosto de 1976. Hasta entonces, todos los motínes, revueltas, huelgas de hambre o cualquier tipo de enfrentamiento con las autoridades habían sido motivados por la soliraridad con algún compañero maltratado o muerto, o por reivindicaciones de mejoras en el orden interno de la vida en el interior de las prisiones. Pero el de agosto iba mucho más lejos. A finales de julio, se hizo público el Decreto de Amnistía para presos políticos, que, dentro de las limitaciones enormes que presentaba, constituía, de hecho, el principio de las excarcelación de los presos politicos que, aún hoy, no ha terminado. Los presos sociales o comunes, de los que nadie se acordaba y de los que nadie hacía mención, se hicieron eco de sí mismos y se amotinarón, ocupando las terrazas de Carabanchel. Un grito salía por primera vez de sus gargantas “AMNISTIA Y LIBERTAD”, el mismo que , aunque referido a los presos políticos, había sido el desencadenante de las repetidas jornadas de lucha habidas en las más importantes ciudades del Estado. Los presos comunes se insertaban así en el abanico de reivindicaciones exigidas por amplias capas del pueblo.
A partir de entonces, la idea de formar un sindicato de presos sociales o comunes va tomando cuerpo. Hay asambleas en el interior de las prisiones, sobre todo en Carabanchel. Hasta que en octubre del mismo año, un número reducido de presos fundan la COPEL, cuyo primer trabajo a realizar es un informe, elaborado por distintas comisiones de trabajo durante varios meses, sobre la situación en la prisión.

A finales de Enero de 1977, aún incompleto, sale a la luz pública como “MANIFIESTO REIVINDICATIVO DE LOS PRESOS SOCIALES DE CARABANCHEL”. A través de los 110 puntos de que consta, se hace un repaso exhaustivo a la vida y la normativa en las prisiones, desde el trabajo en talleres, hasta las actividades recreativas, pasando por la sanidad, alimentación, cacheos, etc. Los 13 folios de que consta, constituyen la primera alternativa para una reforma profunda de las instituciones penitenciarias elaborada precisamente por aquellos que la sufren. El manifiesto es el resultado del estudio de las causas, y su posible solución, que llevaron a los presos de todo el Estado a rebelarse en 35 motines y multitud de acciones de protesta, a lo largo del periodo iniciado en 1970.
“A finales de Julio de 1976, no podíamos aguantar más -nos cuentan ex-presos que vivieron aquellas jornadas-. Una semana antes del motín, 700 de nosotros habiamos enviado un escrito al Rey, solicitando la amnistía también para los presos sociales, pero los escritos fueron retenidos primero en Carabanchel y luego en el Ministerio de Justicia, de manera que se nos negaba hasta el derecho a hacernos oir a traves de un escrito. Desde ese momento, se empezaron a caldear las cosas. Encima de estar presos, nos condenan al silencio. Ya no aguantábamos mas. Y por si fuera poco, la cosa se caldeó aun más por el desprecio que los presos políticos manifestaban hacia nosotros, sobre todo, es curioso, los que iban a salir amnistiados aquellos días. Total, que varias veces llegamos a enfrentarnos fisicamente, sobre todo la mañana del motín. Después, la represión y los traslados fue muy grande. Pero ya la soliraridad entre los sociales era muy fuerte y todo había cambiado entre nosotros”.

BAUTISMO DE SANGRE
En el mes de enero de 1977, “desaparece” una pistola de un funcionario, aún cuando la legislación vigente les prohibe terminantemente llevarlas. El asunto ocurrió en el reformatorio, donde entraron los funcionarios y apalearon a más de 100 muchachos. A continuación, la dirección de la prisión dió orden de cacheo e interrogatorio general, las famosas “comisarias de noche”: “Te sacan en calzoncillos y te pegan hasta que, inconsciente, te devuelven a la celda”. Algunos chicos del reformatorio fueron ingresados en celdas bajas completamente destrozados a consecuencia de las palizas. En respuesta, la COPEL convoca huelga de hambre que secundada por más de 400 presos, dura cuatro días. Crece la soliraridad y los acontecimientos se precipitan.

El 24 de Enero tiene lugar la matanza de los abogados del despacho de la calle Atocha. Algunos presos recaudan dinero entre sus compañeros con el fin de enviar una corona de flores a los abogados asesinados. La noche del 27, las puertas de las celdas de tres de ellos, son abiertas por los funcionarios, que dan paso a un grupo de “chivatos” que los apalean y apuñalan. La tensión está en su cénit. La acumulación de castigos y agresiones impunes, la desatención que se presta por parte de las autoridades hacia las 350 instancias elevadas a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, protestando por las sanciones, el oscuro asunto de la pistola, sobre el que nadie se pronunció, además de la iniciación de los traslados de presos a otras cárceles, hacen que, el día 21 de febrero, al límite de la desesperación, estalle el motín en Carabanchel.

“No nos quedaba otra. Nadie nos hacía caso, nadie nos escuchaba. Allí dentro, hacían lo que querían con nosotros. La célebre pistola que “se perdió” en el reformatorio, nunca existió. Era un telón de fondo para llevar a cabo una depuración de los que impulsaban COPEL en aquel momento, y que, ya en aquellas fechas, sacaba a la calle su primer manifiesto, se habían hecho asambleas, se distribuian pegatinas… Eran los días en que, trabajosamente, COPEL se había “hecho”. Ya a raíz de la huelga de habmre habían intentado trasladar a 80 presos. Los traslados fueron el detonante inmediato del motín. Queríamos evitar la desmembración de la comisión Organizadora de la COPEL”.
Durante el motín, que duró sólo un día, 26 presos amotinados, ante los asaltos de la policía, se abrieron las tripas. Otros, se tragaron los más diversos objetos. Uno de ellos, Diego Albarrán, se tragó un grifo, siendo trasladado al hospital de Diego de León, de donde, en un descuido de los vigilantes, logro escapar. Hoy está en París. El desalojo de las terrazas tuvo lugar el 22 de febrero. En los pasillos de las galerías de la cárcel, algunos de los heridos escribieron con su sangre la palabra COPEL. Al día siguiente, 98 preos fueron trasladados a Burgos y al Puerto de Santa María. Otros 40 hospitalizados lesionados ingresaron en celdas de castigo. La COPEL había recibido su bautismo de sangre.

LOS COMITES DE APOYO EN EL EXTERIOR

A partir de julio de 1976, y paralelamente a la germinación de la COPEL, surge entre los familiares y amigos de los encarcelados, la idea de unirse a una Asociación de Familiares y Ex-presos, como única forma de apoyar, en la medida de los posible, las reivindicaciones de los presos. Durante todo el período, hasta marzo del 77, se va consolidando lentamente, siguiendo las iniciativas de la COPEL, integrada exclusivamente por personas encarceladas, que, al abandonar la cárcel, dejan de pertenecer a ella.
Es a partir de marzo, tras el motín de febrero, cuando la Asociación de Familiares cobre un auténtico desarrollo. Hasta este momento, el apoyo había sido llevado casi exclusivamente por abogados y por familiares de los presos. Pero el día 3 de marzo se organiza el primer acto importante de soliraridad fuera de los muros de la cárcel, que tiene lugar en la Facultad de Ciencias de la Información, al que acudieron unas 600 personas y donde aparece, por primera vez, un portavoz de la COPEL. En el acto, intervinieron familiares, abogados, ex-presos, etc. y se publicó un documento de soliraridad con la lucha de los presos de Carabanchel, firmado por más de 100 personas, entre las que figuraban Aragunren, García Calvo, Sánchez Ferlosio, Savater, catedráticos, pintores, etc. De aquel acto, surgió la iniciativa de crear una asociación. Se funda así la AEPP, Asociación para el Estudio de los Problemas de los Presos, de donde, una vez que dejó de funcionar como tal asociación surgieron los Comités de Apoyo a COPEL.

El proceso es imparable. Se editan panfletos, se celebran actos en barrios, se editan carteles, se organizan manifestaciones de soliraridad. COPEL era ya una realidad. Se edta el libro “El prso común en España”, una parte de cuya edición se destina a “colaborar con el sostenimiento de las organizaciones de presos comunes”. En la actualidad, los Comités de Apoyo a COPEL, totalmente independientes de los partidos politicos, constituye una apropiada ayuda moral, económica y solidaria a la lucha planteada por los presos sociales.

¿QUÉ JUSTICIA ES ÉSTA?

Sin duda, un doloroso parto el de la COPEL. Las represalias, las celdas de castigo, las palizas, no consiguieron detener su gestación y nacimiento. Y mucho menos los traslados a otras prisiones. Todo lo contrario. Con ellos, la COPEL, no sólo no es desarticulada, sinio que provoca el fenómeno inverso: se desarrolla. Al ser trasladados sus hombres más combativos, la chispa se extiende a todas lás cárceles: Ocaña, Córdoba, Burgos, Barcelona, Cartagena, Puerto de Santa María, Zaragoza, Bilbao, Valencia y otras, conocen, a través de sus organizadores, las reivindicaciones planteadas, los tipos de lucha posibles, el valor de la unidad y de la soliraridad entre los que tienen los mismos intereses.La COPEL pasa así, de ser un fenómeno localizado en Carabanchel, a ser un fenomeno generalizado.
Inmediatamente, en marzo, tiene lugar otro motín, aunque de pequeñas dimensiones. En el hospital penitenciario y la 3ª galeria de Carabanchel, los 6 presos que había en el hospital, secundados por un escaso número de reclusos, se rebelan en el interior de las dependencias. El resultado del motín, al que tampoco en esta ocasión se sumaron los políticos, es una nueva remesa de traslados.

En abril, se elevan denuncias por parte de la COPEL sobre represalias y malos tratos sufridos por los presos. El 26 de mayo, se celebra un juicio en Madrid, contra tres miembros de la COPEL: Daniel Pont Martín, Carlos Iglesias Fernández y Eusebio Sánchez Fernández. Durante la vista judicial, y tras leer un comunicado de la Coordinadora, los tres acusados se cortaron las venas de los brazos con cuchillas de afeitar, lo que originó el revuelo consiguiente. Suspendida la vista, los detenidos fueron regando con su sangre los pasillos del Palacio de Justicia, custodiados por la policía, hasta los calabozos.
Minutos antes, Daniel Pont, había contestado a la primera pregunta del fiscal: “Con la venía, yo vengo aquí simplemente a declarar que este juicio es una farsa más de la justicia, y a negar la validez de este tribunal para juzgarnos, y de cualquier otro como éste, vinculados íntimamente al franquismo. Si llevamos 5 años en prisión preventiva, en los cuales hemos sido trasladados ilegalmente numerosas veces, si hemos denunciado en numerosas ocasiones estos hechos injustos de los que responsalbe la Dirección General de Prisiones y a los cuales siempre han hecho oídos sordos y no han prestado ninguna atención a nuestros problemas, perdiéndose todas nuestras denuncias en las papeleras de los juzgados… ¿Cómo vamos a confiar en esta justicia? ¿Qué justicia es ésta?”
La noticia salta a los periódicos. el 29 de mayo, tres días después, la COPEL de Carabanchel, hace un llamamiento a la huelga general de talleres en todas las prisiones del Estado, que es secundada por más de 2.000 presos de Madrid, Valencia, Bilbao, Barcelona, Zaragoza, Granada, Burgos y Ocaña, entre otras. Objetivo: la reivindicación de los 7 puntos DE LA PALATAFORMA de la COPEL “REFORMA DEL CODIGO PENAL Y LEY DE ENJUICIAMIENTO CRIMINAL; ABOLICION DE TODAS LAS JURIDISCCIONES ESPECIALES; ABOLICION DEL REGLAMENTO DE PRISIONES Y DEMAS INSTITUCIONES PENITENCIARIAS FRANQUISTAS; DEPURACIÓN DE JUECES, MAGISTRADOS, FISCALES, POLICIAS Y FUNCIONARIOS FRANQUISTAS; AMPLIAS MEJORAS EN LAS CONDICIONES DE VIDA EN LAS PRISIONES; LA COPEL CONSIDERA LA TRANSFORMACIÓN DE LAS PRISIONES COMO UN PASO PARA CONSEGUIR LOS CAMPOS ABIERTOS”. Consideran que, “como marginados sociales que hemos sido y somos, y por haber sido juzgados y condenados impunemente por unas leyes injustas y unos tribunales de justicia discriminatorios, represivos y abiertamente fascistas., tenemos derecho a la concesión de una amnistía general que suponga la igualdad de oportunidades para participar en la constitución de un sistema social más justo”.

La huelga general de talleres finaliza a primeros de junio, en plena campaña electoral, haciendo un llamamiento de sensibilización a todos los partidos políticos con respecto a sus problemas.

“Pero de nada ha servido, porque no nos han hecho ni caso. Sólo Acción Comunista y la C.N.T. nos apoyan. Pero el resto, nada. Y es lógico, no nos ha serprendido. Pero ¿Como nos van a apoyar, ni siquiera entendernos, si cuando ellos estaban presos, nunca nos apoyaron? Al reves… Mira, yo, en agosto de 1976, antes de empezar el motín, fuí con otros compañeros a hablar con ellos, a preguntarles cuál iba a ser su postura. ¿Y sabes lo que nos dijeron? Que nosotros éramos el cubo de la basura y que no teníamos derecho a nada. Eso me lo han dicho a mí en la cara. Si acabamos a bofetadas, hombre. Sólo una vez, en el motín de febrero sacarón una nota protestando por las represalias que había habido con los comunes. Habrá escepciones, pero en general importamos les un huevo…
Ellos han tenido sus pequeños privilegios y jamás, en 40 años se han acordado para nada del preso común, parece mentira, gente como Camacho, Sartorius, Sanchez Montero, Ariza, Lobato, que tantos años han pasado entre rejas y sin embargo, nos ignoran como si fueramos el estercolero de la sociedad y no tuviéramos derecho ni a vivir… Ellos antes, eran delincuentes, igual que nosotros porque habian infringido unas leyes injustas… ¿O es que las leyes que ellos traspasaban y los tribunales que les juzgaban eran fascistas y en nuestro caso no? En nuestra piel les quería ver yo… Antes delicuentes y ahora líderes…Son ídolos de barro. Para mí son muñecos al servicio de una ideología que no…que no son nada en definitiva. Ídolos de barro hechos por la gente y que para nada valen. Nosotros seremos mierda. Pero ellos también.”
El ciclo continua con el motín del pasado 18 de julio, cuyo balance fué un gran número de presos heridos, algunos de ellos graves, sistemáticas represalias a pesar de las promesas, practicamente todos los presos trasladados a otras prisiones… Los presos comunes y su COPEL siguen empeñados en una lucha desesperada por conseguir que se les atienda, que se les escuche… En los dos últimos meses, las revueltas y motines se han generalizado a todos los penales del país, desde Basauri a Córdoba, desde Barcelona al Puerto de Santa María. Mas que nunca la lucha se prolonga más acá de los muros carcelarios, con movilizaciones populares cada vez más numerosas, la última de las cuales es la que tuvo lugar en Sestao en los últimos días de septiembre.

¿PORQUÉ EXISTEN LAS CÁRCELES?

Antes de explicar los últimos sucesos de Carabanchel pensamos que es necesario desentrañar brevemente el último objetivo del movimiento de los presos: la abolición de la cárcel.
La existencia de la institución carcelaria ya no se puede plantear más que hipócritamente como un centro de rehabilitación, porque si algo está claro, es que ni rehabilita ni corrige, sino que , como se ha dicho tantas veces, es fábrica de delincuencia. La cárcel es la última y más brutal defensa del sistema contra el que ataca sus normas y que, además, puede desempeñar un papel contaminante para al resto de la sociedad.
De ahí que, como el resto de las instituciones, se ligue estrechamente al concepto de “normalidad”, que, en este caso se concreta en la legalidad. Normalidad, legalidad, implican la marginación, rechazo y en último caso aislamiento de lo que no se adecua a la norma. Pero norma y ley son conceptos definidos desde y por el poder.
Así un sistema basado en la explotación y la dominación solo podrá crear una legalidad que defienda su interés: obtener el máximo beneficio. Todo lo que no encaja en este esquema de producción será marginado (viejos, locos, homosexuales…) o recluido cuando se trate de algo más, y suponga un ataque directo a los pilares en que se sustenta.
La legalidad del poder crea necesariamente su opuesto: la delincuencia. La delincuencia será la gran excusa para mantener un gran aparato de vigilancia que, pretendiendo mantener la ley, posibilitará el control de toda la comunidad.
Pero la delincuencia no es más que la consecuencia directa de un sistema y una legalidad que subsisten gracias a la existencia de clases explotadas, que no acceden a las metas ideales que, por otra parte, el sistema se encarga de fomentar. Lo asombroso es que, más tarde el sistema se asuste de las respuestas violentas que suscita su legalidad impuesta violentamente. Lo asombroso es que , en nombre de la defensa de la sociedad, se cree la figura del delincuente como elemento antisocial, cuando su actitud lo que desmorona es un sistema y unas normas que solo defienden los intereses de las clases dominantes.
Norma, ley, delincuencia, resultan tan solo conceptos, definiciones dadas por el sistema de dominación y explotación. Clasificaciones que si lo que queremos es destruir todo ese aparato, se borran y desaparecen. Y entonces el apoyo a la lucha de los presos es algo más que paternalismo o piedad, se convierte en uno de los pasos imprescindibles para desmontar el sistema de dominación.
No vamos a explicar exhaustivamente el motín de junio de Carabanchel, dado la gran información que dio la prensa. Pensamos que basta un resumen de los hechos y la exposición de los comunicados más importantes en los que los presos planteaban sus reivindicaciones. Tras el motín de febrero de Carabanchel, la situación en las cárceles empeoró de forma alarmante. Los presos continuaron sus protestas traducidas en huelgas de hambre y talleres, autolesiones en juicios,…hasta que la soledad y el aislamiento de su lucha, en plena campaña electoral y fervor democrático de las Nuevas Cortes, estalló en el motín del 18 e julio.

Comité Pro Presos de CNT


C.O.P.E.L.

La marginación encerrada
El largo y cálido verano de los presidios españoles se ha adelantadoa la meteorología. El año pasado, también en primavera, y después al terminar la cnícula, fueron ocupadas las terrazas de varios centros penitenciarios desde donde los presos clamaban a voz en grito su protesta.
Lo que no fue más que una explsión de rabia e ira, por la amnistía discriminante entre detenidos políticos y comunes (o sociales, como prefieren llamarse ellos), terminó con la organización espontánea, semanas después, de la coordina dora de Presos en Lucha (COPEL).

La irresistible ascensión de COPEL, facilitada por los contraproducentes métodos de la administración de justicia, que ha dispersado la semilla por todos los presidios, se debe a su escueto y contundente programa reivindicativo: Amnistía general como paso previo a la reforma democrática del Código Penal, supresión de las jurisdicciones especiales, supresión de la ley de Peligrosidad Social y Salud Pública, supresión del reciente reglamento de prisiones y mayor apoyo y comprensión social para la situación de los presos y sus familias.
“Esto es ya una lucha hasta el final” se ha podido leer en los periódicos con motivo de la última huelga, que, a la hora de escribir estas lineas, mediado el mes de junio, no tiene visos de extinguirse. “La solución no está en que nosotros salgamos de la cárcel si no en que cambie el sistema penitenciario”. Esta declaración, de alcances mucho mas inmediatos, parece reducir las reivindicaciones de COPEL a una sola, de un realismo atroz. Como en la conversación que sigue, podremos comprovar, COPEL es consciente de que mientras no se arreglen las cosas en el país, los delicuentes seguirán siendo el resultado lógico de la postración de las clases más débiles. La reforma penitenciaria es el paso primero, imprescindible, para poder vivir…en la cárcel. ¡sólo vivir!

inquietud politica
-No, no; si quereis escribir algo sobre los presos comunes, deberiais hablar antes de la situación de las cárceles. Desde las acciones de Carabanchel de febrero pasado, hay varios compañeros al borde de la muerte por falta de asistencia médica.
Nos lo cuenta un miembro de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL), que se encuentra en libertad desde hace unas semanas.
-Además eso de que han soltao a mil y pico presos comunes en aplicación del indulto, es una exageración. Si vais a la puerta Carabanchel veréis que no para de salir gente, todos los días sale alguien. Pero de ellos son pocos los que salen por el indulto. La mayoría sale en libertad condicional, porque se les acaba la condena…pero muy pocos por el indulto. A lo más, puede ser que gente a la que le quedaba poco para cumplir, vea acelerada su salida, pero…
Tiene treinta y tantos años, o al menos lo aparenta, se llama José María. No tiene miedo ni verguenza de manifestar su condición de excarcelario. La inquietud política que se cuela por todos los poros de nuestra nación llega con una intensidad sorprendente a los propios presos comunes que hablan de “desenmascarar la legalidad burguesa” de “combatir a fondo la hipocresía”. Aunque su recelo hacia los partidos políticos, que hasta ahora poblaban de militantes las cárceles españolas, es grande.
-Los presos comunes siempre hemos considerad a los políticos como unos privilegiados. Además, hasta que no hemos sido nosotros mismos los que nos hemos propuesto luchar contra la injusticia carcelaria, no se han acordado de nosotros.
deficiente asisténcia médica
Este movimiento de los presos comunes empezó realmente en septiembre del año pasado, a raiz del motín de Carabanchel, que tuvo un eco nacional extraordinario, y provocó acciones de solidaridad en otras prisiones y penales.
Un nutrido grupo de familiares y ex presos, se recluyeron en una iglesia del popular barrio madrileño de Moratalaz, y pusieron los cimientos de la Asociación de Familiares y Amigos de Ex presos comunes.
La enorme represión que se desató sobre los presos, fue más o menos reducida al llegar la fiesta de la Merced, a finales de septiembre. Pero las sucesivas ampliaciones de la amnistía y el indulto, que beneficiaba principalmente a los políticos, incidió en el animo caldeado de los comunes.
El 20 de Enero se producen actos de coacción sobre varios presos con motivo de la desaparición de una pistola. La respuesta de los comunes es una huelga de hambre. La COPEL se fortalece en esta acción, y durante un mes se producen en las galerías de Carabanchel asambleas que sorprenden a los elementos más avanzados por la solidaridad demostrada por unos hombres acostumbrados al individualismo más fatalista.
A finales del mes de Febrero se estaba preparando una huelga de talleres, en respuesta por los bajisimos sueldos recibidos. La dirección de la cárcel actúa, y en la madrugada del 19 numerosos funcionarios y policías entran en las celdas de los elementos más significados de COPEL, con la intención de trasladarlos a otros presidios. Los comunes han bautizado estos días como “las noches del terror”. Grupos de presos se resisten cortandose las venas y tragando mangos de cuchara y trozos de cuchillas de afeitar. Otros suben a las azoteas del centro para exteriorizar el conflicto.
Hoy en día son todavía numerosos los presos que tienen en sus estomagos objetos tragados. El caso de Julián Bustillo Raña, trasladado al penal de Cartagena con un mango de cuchara en el estomago, el cuerpo inflamado y sinasistencia médica, es el que más preocupa a los presos y ex presos. En su situación, pero no tan graves, se hallan Carlos Giménez Mateo, Gregorio Peña jiménez, Alfonso Utrilla Requena y Fernando de la Barrera González, todos en Carabanchel.
Los miembros de la asociación reclaman la asistencia médica de estos hombres y de otros cuyas filiaciones se desconocen por encontrarse en celdas de castigo.
-La asistencia médica en los centros penitenciarios españoles es horrorosa -dice nuestro comunicante-. Fruto de nuestro trabajo ha sido la creación de comités de barrio en las zonas más populares de Madrid (de donde salen muchos presos, por las condiciones sociales), que reclaman la amnistía total, la reinserción social del ex preso, la reforma de las instituciones penitenciarias, el levantamiento de las sanciones y la derogación de la ley de Peligrosidad Social, según la cual cualquier ex preso puede ser detenido por sus antecedentes si no justifica un trtabajo y una residencia. Y ya me dirá como se encuentra un trabajo en este país siendo encima ex preso.
reinserción
Hace poco se celebró en Madrid una semana de solidaridad con los presos comunes, organizada por una Asociación Para el Estudio de los Problemas de Presos y Ex-presos. Decenas de intelectuales la avalaban.
Con todo, uno de los problemas más graves que tienen los ex-presos es el de su vuelta a la sociedad. No es extraño que al poco de dejar la penitenciaria vuelvan a ella. El hambre y la desesperación les obligan a volver a delinquir, si es que robar en una pasteleria o en una tienda de comestibles puede llamarse delito.
Los casos de robos de productos alimenticios están creciendo de un modo muy significativo en los ultimos meses en todas las capitales españolas. Y las penas son lo suficientemente duras para convertir al delincuente ocasional en delincuente habitual.
La Asociación de Familiares y Amigos y Ex-presos está intentando montar un taller en San Blas, uno de los barrios más populares de Madrid, para dar trabajo sobretodo a los jovenes ex-presos, que en otro caso no tienen más salida que la delincuencia.
la COPEL
-La COPEL, como sabéis, quiere ser el organismo que intenta aglutinar a todos los presos sociales. Y al reivindicar la amnistía, no nos quedamos ahí, sino que acompañamos esta reivindicación de otras que la completan y dan un sentido. Al reclamar, pues, la amnistía para todos, políticos, sociales, represaliados por motivos laborales, se trata de hacer ver que la dictadura es una de las causas fundamentales que ha fomentado la delincuencia y todas las injusticias. La dictadura ha sido la responsable, con sus leyes especiales, como la de Peligrosidad Social, de que se encierre en la cárcel a multitud de persnas inocentes, sólo por la sospecha de que podían volver a delinquir. Del mismo modo, la dictadura, al agudizar las diferencias de clase, ha creado las condiciones para que aparezcan los marginados sociales. Por ello, la reivindicación de amnistía es una forma de pedir que se haga tabla rasa con el franquismo, con sus leyes, con su moralidad.
-Esto quiere decir que vosotros vais más allá de la reforma Suárez, ¿no?
-Por supuesto. Para nosotros la reforma Suárez deja de lado los intereses populares, y desde luego las aspiraciones de los presos sociales y de los marginados. En este sentido, la reforma que nosotros queremos, reclamamos, del aparato judicial y penitenciario se veria minimamente afectada por la reforma Suárez, que nosotros sepamos (y todavía no sabemos del cierto si las nuevas Cortes van a ser Constituyentes), la reforma de estos aparatos no está prevista. Por ello lo que intenta la COPEL es que el movimiento popular, dirigido por sus partidos verdaderamente populares, comprenda nuestras reivindicaciones, relativas a las leyes represivas del franquismo, al Código Penal y a las instituciones penitenciarias, y las haga también suyas. Para nosotros es claro que todo lo que nosotros reclamamos son meramente reivindicaciones democráticas. Nosotros no pedimos pues, que se abran las puertas de las cárceles, sino que esto se vea acompañado de otras medidas que terminen con las condiciones que permiten la delincuencia.
6 años por robar 6 camisas
-en vuestros manifiestos se habla con frecuencia de la sociedad socialista como objetivo…
-Efectivamente, en uno de nuestros manifiestos más recientes, laCOPEL dijo que sólo en una sociedad socialista donde fuera abolida la propiedad privada y la explotación, desaparecerían las causas de la delincuencia. No obstante, somos conscientes de las limitaciones y creemos que las reivindicaciones que propugnamos habrían de ser satisfechas en una democrácia. De este modo, pedimos un puesto de trabajo para todos los ex-presos, un seguro de desempleo para los ex-presos que han trabajado en talleres, la desaparición de antecedentes a la hora de encontrar un puesto de trabajo. Esto son reivindicaciones democráticas. Sino la petición de amnistía queda coja: la gente sale de las cárceles, se encuentra igual que antes, y a los pocos meses todos han vuelto a las prisiones.
Ahora bien, hay que analizar bien este problema en las sociedades socialistas actuales. Para nosotros ninguna sociedad se puede llamar socialista mientras sean perseguidas conductas que en la sociedad burguesa son marginales, como el homosexualismo, por ejemplo. El socialismo, además de socializar los modios de producción, debe proponerse la transformación de las costumbres y del derecho burgués. Y en lo que respecta a la delincuencia, que es lo que a nosotros nos interesa ahora, en una sociedad socialista no existiría, no tendría por que existir. Aunque como está claro que esto requiere un proceso, en una sociedad socialista donde todavia se delinquiera, nosotros abogamos por una jurisprudencia y unas instituciones penitenciárias no represivas, sino reformadoras de la personalidad. En definitiva se trata de diferenciar dos conceptos de la justicia, el de justicia burguesa y justicia popular. Es decir, que la justicia es un concepto de clase, y la que ahora nos reprime es una justicia burguesa, y no solo en España, claro. El ejemplo más claro y más reciente, es el del juicio de un chaval al que por el robo de seis camisas se le condenó a seis años de cárcel. Esto, en unas condiciones como las actuales, de degradación del nivel de vida, de paro creciente y de disminución de los salarios, es tremendo. Y hay que pensar que si las condiciones siguen empeorando, habrá más robos, claro; habrá más gente que robe camisas, más señoras que roben en los supermercados… y lo que tememos es que la justicia se ponga todavía más dura.
Después de la cárcel, ¿que?
-¿Qué es lo que hace un hombre que sale de la cárcel, con la firme determinación de no delinquir, y se encuentra si trabajo?
-En estos momentos, lo que puede hacer un joven o un hombre maduro que ha pasado unos años en prisión, es sencillamente nada. Puede que encuentre trabajo durante una temporada (aunque en el 99% de los casos se le va a negar por los antecedentes), pero en cuanto se enteren que es ex presidiario lo ponen en la calle. A parte de eso, la formación profesional que se le proporciona en la cárcel es prácticamente nula. Se le hace trabajar en talleres alienantes, se le deja en la calle después sin ningún tipo de seguro de desempleo, ni nada. Pero, en definitiva, lo peor es que, aunque tenga una calificación para trabajar, le va a ser negado cualquier empleo por sus antecedentes. Por nuestra parte, lo que estamos intentando es organizar a los presos que salen a la calle, y crear asociaciones que exijan el cumplimiento de estos derechos: es decir, para que exijan el derecho a volver a integrarse en la sociedad.
Por ello es importante hablar del concepto que nosotros tenemos de rehabilitación. Nosotros entendemos que la Dirección General de Prisiones no pretende la verdadera rehabilitación del ex-preso. En primer lugar no se proporciona a los presos una formación profesional. Los cursos del PPO que se imparten no sirven más que para cubrir el expediente. Por el contrario, a los presos se les mantiene en talleres donde el trabajo es monótono y enajenante, y se les paga una miseria. Para nosotros, la rehabilitación por el trabajo exige, primero, una formación profesional exahustiva, sobre todo a los jóvenes; segundo, unos talleres en relación con esa tarea; tercero, salarios comparables a los de la calle, con seguridad social incluida. En realidad, el preso normal que hay en las prisiones, el delicuente contra la propiedad privada, no tiene nada de rahabilitable, no es un malvado. Si han hecho algo punible ha sido por necesidad, por esa circunstancia de que todo delito tiene un contexto social. Por ello, para nosotros la única rehabilitación consiste en sacar al preso de su conciencia individual, escéptica y pesimista, y dotarle de una conciencia reivindicativa social.
Martí Llorens – Ozono

Proyecto documental, COPEL: una historia de rebeldía y dignidad

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